Presupuesto 2026 en debate: oposición exige más fondos para jubilados, salud y universidades

La discusión del Presupuesto 2026 comienza en la Cámara de Diputados bajo un clima de tensión política y fuerte inestabilidad financiera. Con un dólar que superó los $1500 y un Banco Central forzado a vender divisas en niveles históricos, el Gobierno de Javier Milei enfrenta una oposición más unida que nunca, decidida a cuestionar sus proyecciones económicas y a reclamar mayores fondos para áreas sensibles.

El Presupuesto 2026 promete una inflación del 10,1%, un crecimiento del 5% y un dólar a $1423. Sin embargo, los principales bloques opositores advierten que estas metas son poco realistas en el contexto actual. Además, señalan que los aumentos anunciados en partidas para jubilados (5%), salud (17%) y universidades (4,8 billones de pesos) resultan insuficientes frente a los atrasos acumulados y al impacto de la crisis en la vida cotidiana.
La puja política también se refleja en la Comisión de Presupuesto, donde el oficialismo tiene apenas 6 de 49 miembros. Ante este escenario, el Gobierno planea evitar la citación del ministro de Economía, Luis Caputo, y del presidente del Banco Central, Santiago Bausili, proponiendo en su lugar la presencia de funcionarios de menor rango. La estrategia apunta a dilatar las reuniones hasta después de las elecciones de octubre, con la expectativa de negociar en mejores condiciones si logra fortalecer su bancada.

Por su parte, la oposición, integrada por Unión por la Patria, Encuentro Federal y la Coalición Cívica, busca acelerar el debate y forzar explicaciones sobre la situación cambiaria, la venta de dólares y la falta de recursos para educación, salud y obra pública. En este marco, también exigen el cumplimiento de leyes como la de financiamiento educativo y advierten que el ajuste puede profundizar la crisis social.
El tratamiento del Presupuesto 2026 será mucho más que una discusión técnica: se perfila como una batalla política clave que pondrá a prueba la capacidad del Gobierno para sostener su plan económico frente a un Congreso adverso, la presión de la oposición y un mercado financiero en alerta. Lo que está en juego no son solo números, sino el rumbo económico y social de la Argentina para el próximo año.

