La noche en que las luces de Corrientes se rinden ante los 90 años del Obelisco

El cemento del centro porteño se prepara para resistir el peso de su propia historia. El Obelisco, esa aguja blanca que divide el cielo y ampara los gritos de campeonato, los reclamos sociales y los romances de madrugada, cumple sus primeras nueve décadas de vida. Para celebrarlo, la Ciudad de Buenos Aires diseñó una propuesta nocturna bautizada como La Noche del Obelisco, enmarcada dentro del programa Corrientes 24HS. La mítica arteria teatral se transformará por completo en un paseo peatonal al aire libre, extendiendo la actividad de sus pizzerías, bares notables y salas de espectáculos hasta las 2:00 de la mañana.

La gran apuesta de la jornada se concentrará en la superficie del propio monumento, que servirá de lienzo para un despliegue de mapping en tres dimensiones encargado de repasar la evolución de la capital. La proyección audiovisual contará con dos funciones exclusivas, programadas para las 21:00 y las 22:00 h, y tendrá un value agregado difícil de igualar: la musicalización en vivo de una orquesta sinfónica dirigida por el maestro Damián Mahler. Esta intervención promete alterar la fisonomía sonora del cruce con la Avenida 9 de Julio, otorgándole una solemnidad inédita al epicentro de los festejos.

A lo largo del asfalto, el público podrá caminar a través de un túnel del tiempo dividido por cuadras, donde actores y ambientaciones sonoras recrearán las distintas épocas que moldearon la identidad porteña. El viaje comienza entre Av. Callao y Rodríguez Peña con canillitas caracterizados que repartirán diarios de los años 30 para anunciar la construcción de la torre. Unos metros más adelante, el paisaje mutará hacia los acordes del bandoneón y las milongas de los 40, para luego dar paso a la psicodelia de los 60, los vinilos de los 70 en las bandejas de los primeros discjockeys, y los destellos de neón característicos de los 80 y 90.

La música en vivo tomará el control de la madrugada con una grilla de artistas que refleja la diversidad cultural de las veredas de Corrientes. A las 23:00 h, la agrupación Por siempre Astor abordará las composiciones más complejas de Piazzolla, reviviendo la fuerza melancólica de piezas fundamentales como Adiós Nonino y Libertango. Al llegar la medianoche, el escenario recibirá a Joaco Burgos para inyectar la frescura y el virtuosismo del rock nacional clásico, dejando el cierre de la jornada a la 1:00 h en manos de No Name, el dúo de productores locales que traducirá la celebración al lenguaje de la escena electrónica contemporánea.
Hacia el final del circuito, entre las calles Talcahuano y Libertad, la puesta artística desembocará en la cultura urbana de los años 2000, un sector dominado por performers y ritmos modernos que completan la evolución del siglo. Esta movida masiva no es un hecho aislado, sino la consolidación de políticas públicas destinadas a potenciar la nocturnidad de la Capital Federal a través de mejores servicios, esquemas de seguridad reforzados y una oferta gastronómica que no decae cuando se apaga el sol. La propuesta invita a habitar el corazón geográfico de nuestras pasiones en una noche que promete quedar grabada en el asfalto.

El punto de encuentro ya está fijado en las inmediaciones de Corrientes y Cerrito, un espacio libre y gratuito para que los vecinos redescubran el monumento más fotografiado del país desde una perspectiva poética y festiva. Quienes decidan acercarse a soplar las veladoras de este coloso porteño se encontrarán con una ciudad que, fiel a su propia leyenda, elige apagar las luces del calendario para encender las de la celebración comunitaria.




