Especial Semana Mayo 1810

25 de Mayo: El sol de una nueva etapa

Desde JotaPosta nos proponemos desandar la historia con una mirada propia, lejos de los manuales acartonados y cerca del pulso de la calle. En esta Gesta de Mayo, te invitamos a repasar de una manera original los acontecimientos que fundaron nuestra libertad. De la mano del historiador Felipe Pigna, presentamos un recorrido por el contexto, las pasiones y esos detalles que quizás nunca leíste, desglosados día por día en una crónica que busca rescatar la verdad desde abajo.


25 de Mayo: El sol de una nueva etapa

El viernes 25 de mayo de 1810 amaneció bajo una llovizna fría y un cielo gris que encapotaba a Buenos Aires. Sin embargo, la temperatura social en la Plaza de la Victoria rozaba el hervor. Desde temprano, grupos de vecinos y milicianos, empujados por el liderazgo de Domingo French y Antonio Beruti, se fueron amontonando frente al Cabildo exigiendo definiciones definitivas. En sus pechos, algunos lucían cintas azules y blancas, los mismos colores que los Patricios habían portado con orgullo durante las invasiones inglesas, transformados ahora en un emblema de resistencia patria.

Las horas pasaban lentas entre el barro, el frío y el goteo constante, mientras dentro del recinto capitular las discusiones se empantanaban. El Cabildo, buscando salvar el pellejo del viejo orden, convocó a los jefes militares, pero la respuesta obtenida a través de Cornelio Saavedra fue un golpe de realidad: las tropas no respaldarían a la junta espuria del día 24 y los oficiales se negaban a correr riesgos personales frente a una guarnición que ya respondía al clamor de la calle. Ante la fatiga de la espera, mucha gente empezó a desconcentrarse para refugiarse del clima, lo que envalentonó al síndico a asomarse al balcón para preguntar con cierta ironía: “¿Dónde está el pueblo?”.

La respuesta no se hizo esperar y llegó con la fuerza de los hechos. Antonio Luis Beruti irrumpió con violencia en la sala capitular, secundado por los hombres armados de la Legión Infernal. Con la urgencia de quien sabe que la historia no espera, sentenció que la situación ya pasaba de juguete y que no tolerarían más sandeces ni demoras. “El pueblo está armado en los cuarteles”, advirtió con firmeza, amenazando con tocar generala si era necesario para que los capitulares vieran, de una vez por todas, la cara de esa ciudadanía que pretendían ignorar. El ultimátum funcionó y la resistencia española se desmoronó por completo.

Poco después, el eco de los balcones inundó la plaza con el anuncio más esperado: el nacimiento de la Primera Junta de Gobierno. El poder quedaba en manos americanas, con Cornelio Saavedra como presidente; los doctores Mariano Moreno y Juan José Paso en las secretarías; y un cuerpo de vocales de lujo integrado por Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Miguel de Azcuénaga, Manuel Alberti, Juan Larrea y Domingo Matheu. Una nueva etapa de nuestra historia comenzaba a escribirse, desplazando de raíz la vieja burocracia colonial.

Aunque el nuevo gobierno juró fidelidad en nombre de Fernando VII, Saavedra reconocería en sus memorias que aquello fue una maniobra estrictamente política. La famosa “máscara de Fernando” sirvió como un manto estratégico para avanzar hacia la emancipación real sin desatar de inmediato una guerra total para la que no se sentían con la fuerza suficiente. Esta táctica de decir que se gobernaba para el rey cautivo, mientras se construían las bases de una patria independiente, se mantendría de forma astuta hasta el 9 de julio de 1816.

Los españoles no se tragaron el engaño de la máscara y la contraofensiva no tardó en asomar. El depuesto virrey Cisneros y los miembros de la Real Audiencia intentaron huir hacia Montevideo para unirse a las fuerzas realistas de Elío, pero el brazo de la revolución fue más rápido: fueron arrestados de inmediato y despachados rumbo a España a bordo de un buque inglés. El lazo colonial se había cortado de forma irreversible en las orillas del Río de la Plata.


Fuentes: * Cornelio Saavedra, Memorias.

  • Felipe Pigna, 1810. La otra historia de nuestra revolución fundadora.

Artículos Relacionados

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Compruebe También
Cerrar
Volver al botón superior