Opinión| Cuándo el mate de Román incomoda a las Sociedades Anónimas
¿Hay una campaña antirriquelme? Es difícil no pensar que sí cuando los grandes medios —esos mismos que aplaudieron el desembarco de Macri en Boca y ahora coquetean con Milei— parecen estar más pendientes de la “foto” de Riquelme mate en mano que de analizar el fútbol en serio. ¿Casualidad que tras ganar las elecciones con una diferencia aplastante ante el aparato político y económico del macrismo se haya desatado una catarata de críticas? En Argentina, las casualidades son tan raras como los goles de taco en una final.
Que Boca no gana todos los partidos es cierto. Pero esto es fútbol, no matemáticas. ¿Acaso no fue este mismo Boca el que le plantó cara al Benfica y al Bayern Múnich? ¿Qué estaríamos diciendo hoy si entraba la última bocha de Cavani ante Alianza Lima? En el deporte, los centímetros y los segundos separan la gloria del fracaso. Y, para colmo, cuando Boca pierde, el único señalado es Riquelme. ¿Pero si River no gana, la culpa es de Brito? ¿O si Independiente se hunde, es culpa de Ritondo? ¿O solo Roman tiene que cargar con todos los fantasmas?
Las críticas se disfrazan de humor barato: en vez de hablar del “Consejo de Fútbol”, lo llaman “Consejo del Mate”, como si tomar mate fuera una falta de seriedad. Del otro lado está la casta del “té de las cinco”, la de las Sociedades Anónimas y los clubes vaciados. La misma que sueña con ponerle precio a la pasión.
Boca no está último, ni cerca de la B, ni en crisis terminal como algunos intentan instalar. ¿Qué clase de periodismo es ese que, cada vez que pierde, repite como mantra que el club está “muerto” y que “la culpa es de Román”? Esos editoriales parecen escritos con rencor y revancha, no con fútbol. Como decía Armando: el segundo gol más gritado en Argentina es el que le hacen a Boca. La presión sobre el Xeneize es incomparable.

Boca no es solo un club de fútbol; es un motor social. Mientras algunos lo atacan desde los medios, en el día a día se sostienen programas comunitarios, actividades en barrios humildes, apoyo a comedores, talleres para jóvenes y espacios que promueven la inclusión. Pocos se detienen a contar que el club mantiene una de las estructuras sociales más activas del país, algo que va mucho más allá de los resultados de un domingo.
La gestión actual ha potenciado las actividades culturales y educativas, acercando el club a su gente. Desde becas para deportistas hasta espacios para las familias del barrio, Boca sigue siendo un punto de encuentro para miles de personas que no solo van a la Bombonera, sino que también encuentran en el club un lugar donde ser parte de algo más grande. Eso no entra en las estadísticas de los diarios, pero es tan importante como un campeonato.
La historia demuestra que Boca es el club más popular del país y que su identidad está más viva que nunca. Riquelme, con todos sus aciertos y errores, representa eso: el barrio, la pelota, el mate, lo nuestro.
JotaPosta| la misma realidad, desde otra mirada.

