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La izquierda que no negocia: el FIT-U salió primero y sin medias tintas

Por JotaPosta

Mientras muchos espacios todavía contaban porotos, cerraban pactos en la oscuridad o discutían cargos como si fueran acciones de una empresa en crisis, el Frente de Izquierda Unidad ya había puesto la mesa, servido el plato y dejado en claro el menú: candidatos trabajadores, sin padrinos, sin cuentas pendientes con el poder y con una sola alianza sólida: la de la calle.

En un acto con militantes y referentes, lanzaron sus listas completas para la Provincia de Buenos Aires. Pero más allá de los nombres, el mensaje fue otro: hay que romper con todo. Con Milei, con Kicillof, con el ajuste, con el relato y con la vieja política que, según ellos, solo sabe administrar miseria.


No son nombres: son trayectorias militantes

Romina del Plá y Alejandro Bodart abren la jugada por la Primera Sección. Profesora y sindicalista la una, dirigente internacionalista el otro. No vienen a prometer cargos, vienen a ponerle cuerpo a un discurso que no pide permiso: el de una izquierda que se planta sin pedir perdón ni negociar principios.

En la Tercera, Nicolás del Caño vuelve a la cancha con su propuesta de seis horas de trabajo, jubilaciones dignas, vivienda y derechos laborales. Lo acompaña Mónica Schlotthauer, la ferroviaria de Sarmiento, que entra y sale del Congreso sin perder el uniforme ni el tono sindical.

En cada sección, los nombres tienen calle, gremio, historia de lucha. Desde Alejandro Martínez en la Quinta —delegado hotelero y agitador de conflictos laborales— hasta Héctor Zaris en Bahía Blanca, que propuso que los funcionarios vayan a hospitales públicos y vivan con un salario de trabajador.


Contra todos, incluso los “opositores”

Pero la narrativa no se detiene en Milei. La artillería pesada del FIT-U también apunta a Kicillof. Para ellos, el gobernador es el que “se acomoda al FMI con cara de preocupado”. Romina del Plá lo dijo sin vueltas: “El escudo de Kicillof es solo discurso”. Y Nicolás del Caño lo reforzó: “No hay oposición si te tragás el ajuste y la deuda externa”.

En esa línea, Laura Cano Kelly —médica, diputada y sindicalista de la salud— fue clara al criticar las condiciones del sistema sanitario provincial, las precarizaciones y el recorte silencioso que, según denuncia, sigue adelante con otro tono, pero la misma lógica.


Legislatura y territorio: más allá del voto

La estrategia es clara: el FIT-U no solo quiere bancas. Quiere presencia. Por eso el desembarco no se limita a las secciones electorales. Hay candidaturas en los concejos deliberantes de distritos clave como La Matanza, Lomas de Zamora, Avellaneda y Bahía Blanca. Buscan ser voz activa en los debates locales: desde la urbanización de villas hasta el acceso a la salud mental y los derechos laborales.

Mientras otros arman listas con consultores, ellos las construyen con asambleas. Mientras algunos callan para no incomodar, ellos gritan. No porque crean que con una banca se cambia el mundo, sino porque piensan que una banca también puede ser un megáfono.


¿Alcanzará con la coherencia?

En un país donde la política vive a los saltos, y donde la memoria corta muchas veces le gana al proyecto largo, el FIT-U insiste con lo mismo: coherencia, calle, programa, y una idea de futuro sin ambigüedades.

¿Eso se traduce en votos? A veces sí, a veces no. Pero lo que dejaron claro en su presentación es que su apuesta no depende del resultado. Su bandera no es una encuesta, es una convicción: que no hay cambio real sin trabajadores al frente.


JotaPosta. La misma realidad, desde otra mirada.

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