En tiempos de ajuste, el Nuevo MAS levanta la bandera roja y juega solo
JotaPosta en la calle|Mientras los partidos mayoritarios afinan sus pactos y otras fuerzas minoritarias buscan colarse en alguna boleta de unidad, hay quienes deciden pisar distinto. El Nuevo MAS, liderado por Manuela Castañeira, eligió presentarse en soledad a las elecciones legislativas bonaerenses, con un mensaje que no negocia ni matiza: anticapitalismo directo y sin filtro, contra la motosierra de Javier Milei y lo que llaman “su fracaso ultraliberal”.

Lejos de los acuerdos tradicionales o las colectoras convenientes, el partido confirmó candidaturas propias en las ocho secciones electorales de la provincia, y listas de concejales en más de 30 municipios del conurbano, además de La Plata y Mar del Plata. La movida, para muchos, es un gesto testimonial. Para otros, un intento por mantener viva una narrativa que hoy suena ajena al clima dominante: la lucha de clases, el salario como eje, y un modelo de país que no se subordine ni al dólar ni al FMI.
¿Qué ofrece el Nuevo MAS en medio del temblor?
“Un salario mínimo de dos millones de pesos y jubilaciones que partan de esa base”, fue la consigna de arranque. Suena fuerte, sobre todo en un escenario donde el salario real se achicó a niveles de hace veinte años. Castañeira fue clara: no hay margen para tibiezas. “La caída del salario no se aguanta más. Nuestra campaña es un manifiesto anticapitalista para la provincia”, lanzó en conferencia.

Desde su espacio aseguran que estarán “en diálogo directo con las luchas de los trabajadores”, una frase que remite a épocas pasadas pero que intenta conectar con reclamos actuales, desde los docentes que no llegan a fin de mes hasta los estatales precarizados o los jóvenes que sobreviven de changas sin cobertura alguna.
¿Quiénes son?
Nombres como Lucas Correa, Florencia González, Juan Cruz Ramat, Paula Abal o Facundo Díaz encabezan las listas seccionales. Muchos de ellos tienen militancia en fábricas recuperadas, centros de estudiantes o espacios sindicales alternativos. No son figuras mediáticas. No buscan serlo. Pero representan, según el Nuevo MAS, una voz que falta en los recintos legislativos: la que no cree ni en reformas graduales ni en la lógica de “hacer lo posible”.

Solo en el barro: sin frentes, sin padrinos
En un año donde hasta la derecha se divide entre puristas y dialoguistas, y la izquierda mayoritaria se reconfigura, el Nuevo MAS optó por caminar al margen de alianzas. No van con el FIT-U, ni con ninguna otra estructura. Esa independencia, para ellos, no es un obstáculo, sino una virtud. “Preferimos perder votos antes que diluir el mensaje”, dijeron fuentes del espacio.
Una campaña de trinchera
El despliegue territorial del partido sorprende: presencia en todo el AMBA y desembarco fuerte en distritos complejos como Mar del Plata o La Matanza. La campaña apunta al mano a mano, volante en mano, trenes, fábricas, universidades. Sin spots millonarios ni encuestas truchas.
Mientras la política gira en torno a las internas, las traiciones y las roscas palaciegas, el Nuevo MAS se mete por la banquina, tocando bocina con un discurso que interpela desde el borde. Con aciertos y límites, sí. Pero también con una claridad que en estos tiempos escasea: no vinieron a seducir el centro. Vinieron a decir que el sistema, tal como está, no va más.


