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Milei predica contra la justicia social: cruzada libertaria, Biblia en mano y enemigos en la mira

En su primera visita como presidente a la provincia del Chaco, Javier Milei no eligió un acto institucional ni una obra pública para su desembarco, sino un escenario religioso: el imponente templo evangélico “Portal del Cielo”, que congregó a miles de fieles y pastores de distintas partes del mundo. Pero el acto, lejos de ser solamente espiritual, se convirtió en una nueva tribuna para su prédica política y moral.

Fuerte discurso de Javier Milei ante evangélicos: críticas al peronismo y  la izquierda

Allí, entre alabanzas, aplausos y cánticos religiosos, el mandatario volvió a cargar contra uno de sus blancos favoritos: el concepto de justicia social. Lo hizo no solo desde una perspectiva económica, sino con una fuerte carga moral y teológica. “La justicia social es envidia con retórica”, sostuvo, cuestionando directamente uno de los pilares discursivos del peronismo y de buena parte del pensamiento social latinoamericano.

La frase no fue aislada. Milei trazó una línea directa entre la justicia distributiva y el pecado capital, apelando a la doctrina cristiana para defender su mirada libertaria del mundo. En su discurso, el problema no es solo económico: es cultural, es espiritual, es de valores. “La izquierda tergiversó los valores judeocristianos que hicieron grande a Occidente”, sentenció, en lo que fue un claro intento por disputar el sentido moral de la política.

Pero la alocución no se quedó en lo abstracto. Con menciones apenas veladas a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, celebró la prisión de dirigentes políticos. “Por suerte, están empezando a caer presos”, dijo, ante una multitud que no solo lo escuchaba como líder político, sino también como predicador de un nuevo orden.

La puesta en escena no fue casual. Mientras en Buenos Aires arrecian las tensiones por la crisis económica y el avance de la Ley Bases, en Chaco Milei se mostró cómodo, respaldado por un auditorio fervoroso y por un aliado clave: el gobernador radical Leandro Zdero. Ambos espacios —La Libertad Avanza y Chaco Puede— compitieron juntos en las legislativas de mayo, donde arrasaron.

En ese marco, el presidente también volvió a cargar contra el “Estado repartidor”, contra la figura del exjuez Zaffaroni —a quien acusó de invertir los roles entre víctima y victimario—, y contra la “casta” que, según él, montó un sistema que “desposeía a los verdaderos trabajadores para beneficiar a sus siervos y aduladores: empresarios prebendarios, políticos corruptos y periodistas ensobrados”.

Milei no fue a Chaco a gestionar ni a inaugurar. Fue a reafirmar su cruzada. A cimentar su alianza con el evangelismo político. A plantar bandera en un terreno fértil para su visión del mundo, donde la política y la religión se entrecruzan, y donde su palabra no necesita intermediarios. Allí, entre fieles y pastores, habló como presidente, sí, pero también como profeta de un nuevo orden libertario.

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