CFK Condenada| Le cortaron las piernas, pero no la voz: “Estar presa es un certificado de dignidad”
Cristina Fernández de Kirchner no será candidata. Tampoco funcionaria. No podrá ocupar ningún cargo público. Esa fue la decisión que ratificó la Corte Suprema de Justicia, que dejó firme la condena en su contra por administración fraudulenta en la causa Vialidad. Seis años de prisión y una inhabilitación perpetua, mientras que su absolución por asociación ilícita quedó también sellada. Se terminó el partido. Le cortaron las piernas.
La frase no es casual. Hace 31 años, otra figura icónica de nuestra historia —aunque en otro terreno, el de la pelota— decía lo mismo después de ser apartado del Mundial ’94: “Me cortaron las piernas”, denunciaba entonces Diego. Hoy, otra vez, en medio de una cancha que ya no es de césped sino electoral, la que queda afuera es Cristina. No por doping, sino por política. No por un control antidoping enigmático y lleno de misterio, sino por una condena judicial, acaso también llena de suspicacias.
La imagen ilustra el momento: CFK rodeada de banderas, ante una multitud que escucha impávida. ¿La sacan? ¿La cuidan? ¿La acompañan? Depende quién mire. Lo cierto es que la escena es una reinterpretación de un instante que marcó un antes y un después en la historia de Diego. Y que ahora vuelve, reconfigurado, para contar otro final anticipado.

Desde el entorno de la expresidenta hablan de proscripción. Ella, fiel a su estilo, no se retira sin pelear. Rodeada de su círculo más íntimo, dio un mensaje potente: “Estar presa es un certificado de dignidad”. En el auditorio del PJ, con la palabra “Justicia” colgando simbólicamente detrás de ella, lanzó una despedida vestida de militancia. Con nombre propio, con fuego, con historia.
La Corte Suprema, integrada por Rosatti, Rosenkrantz y Lorenzetti, no encontró fundamentos válidos en los recursos de su defensa. Rechazó el reclamo, validó la sentencia, desestimó el alegato de persecución. La defensa había señalado parcialidad del tribunal, fallas en la valoración de pruebas y arbitrariedades. La Corte dijo que no.
Ahora, mientras los medios titulan, mientras la oposición festeja y el oficialismo evalúa escenarios, Cristina camina hacia su futuro inmediato con el aplomo de quien sabe que, en política, la historia siempre tiene segundos tiempos. ¿Será este el final o simplemente una pausa?
No lo sabemos. Pero sí sabemos que, una vez más, como en el ’94, a alguien lo sacaron de la cancha. El resto, lo dirá el tiempo… o la tribuna.
