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Mirtha se la jugó: sirvió empanadas y defendió a Darín tras el ataque libertario

Con la astucia que la caracteriza, Mirtha Legrand volvió a posicionarse en el centro del debate político-cultural, esta vez a través de un gesto tan simbólico como directo: sirvió empanadas en su mesa televisiva tras la controversia que envolvió a Ricardo Darín por sus declaraciones sobre el costo de vida en la Argentina.

El disparador había sido un comentario del actor en el programa anterior —emitido el sábado 24 de mayo— donde mencionó el precio de una docena de empanadas como ejemplo del brutal ajuste económico que atraviesa el país bajo la gestión de Javier Milei. Las críticas oficialistas no tardaron en llegar, e incluso algunos sectores afines al gobierno lanzaron una ofensiva mediática contra Darín, cuestionándolo por opinar sobre la crisis.

Este sábado 31, en una nueva edición de “La Noche de Mirtha” por El Trece, la histórica conductora respondió sin rodeos y con sabor criollo. En su mesa se destacaron las empanadas como parte del menú, en clara alusión al episodio que había dominado el debate público durante toda la semana.

Junto a la diva, compartieron la velada el cantante Jairo, el abogado Fernando Burlando, y los periodistas Hugo Alconada Mon y María Julia Oliván. En medio de la conversación, Mirtha salió a bancar a Darín con palabras de afecto y reconocimiento, destacando su trayectoria y su rol como figura internacional del cine argentino.

“Lo castigaron sin razón. ¿Qué dijo de malo? Nada. Es nuestro actor más reconocido a nivel mundial, y desde esta mesa le mandamos un aplauso enorme”, afirmó, cosechando la aprobación de todos los presentes.

También se refirió al vínculo personal que mantiene con él desde hace años, describiéndolo como “educado, correcto y respetuoso”, mientras que Oliván intervino para remarcar lo obvio: “Lo que quiso decir es que todo está carísimo”.

Con esta jugada elegante pero firme, Mirtha tomó posición sin necesidad de bajar línea, cuestionando indirectamente el hostigamiento que el gobierno libertario y sus operadores digitales impulsaron contra una figura del calibre de Darín, cuyo único “pecado” fue reflejar la realidad cotidiana de millones de argentinos.

La escena confirma que la mesa de Mirtha sigue siendo un termómetro del clima social, donde cada gesto —incluso el menú— puede convertirse en una declaración política.

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