Una jueza, un dios y una cámara encendida
Entre pasillos de tribunales y la sombra omnipresente de Diego Maradona, la justicia argentina se vio envuelta en un inesperado juego de luces y cámaras. No fue una gambeta, pero casi: la jueza Julieta Makintach fue captada protagonizando un documental, Justicia Divina, en plena función como magistrada en el juicio que investiga las responsabilidades penales en la muerte del astro del fútbol. El registro, grabado sin autorización y emitido antes del fallo, sacudió el tablero institucional y desató un escándalo que aún no encuentra su final.
Una escena fuera de libreto
Makintach, integrante del Tribunal Oral en lo Criminal N°3 de San Isidro, aparece en el material caminando entre expedientes, hablando frente a cámara y permitiendo el ingreso a su despacho en horario de trabajo. El documental fue presentado como evidencia por la defensa y por la fiscalía, que pidieron su apartamiento inmediato. El argumento: la exposición mediática vulnera la imparcialidad del proceso, podría contaminar el juicio e incluso derivar en su nulidad total.

La reacción de la jueza y su salida
Al principio, la jueza intentó gambetear la situación. Negó tener conocimiento pleno del contenido y del uso que se le daría al material grabado. Sin embargo, la presión fue creciendo a medida que se viralizaban fragmentos del documental. Finalmente, el martes 28 de mayo aceptó su recusación y presentó su renuncia al tribunal, aunque aún mantiene su cargo en el Poder Judicial. Su salida no fue silenciosa: presentó un escrito en el que se definió como víctima de un “linchamiento mediático” y denunció una campaña de hostigamiento por su fe cristiana.

Juicio político en puerta
La Legislatura bonaerense ya recibió varios pedidos formales para iniciar un juicio político contra Makintach. Las presentaciones fueron realizadas tanto por legisladores como por ciudadanos comunes. El escándalo no solo afecta su imagen personal, sino que podría derivar en su inhabilitación como jueza. Desde el Consejo de la Magistratura ya evalúan su conducta, mientras el video continúa circulando en redes sociales como una pieza de culto más cercana a una serie de Netflix que a un expediente judicial.

El juicio por Diego, en pausa
Con la jueza fuera del juego, el juicio por la muerte de Maradona quedó en un limbo judicial. El proceso comenzó en abril de este año y tiene como imputados a siete profesionales de la salud, acusados de homicidio simple con dolo eventual. Se los señala por haber actuado con desidia y negligencia en los últimos días de vida de Diego, permitiendo —según la fiscalía— que muriera solo, sin la atención médica adecuada. Ahora, los magistrados restantes deben decidir si se reinicia el proceso o se continúa con un nuevo juez.

¿Y ahora quién responde por Dios?
La figura de Diego sigue encendiendo pasiones, aun desde el más allá. Pero esta vez, lo que se juega no es una final de Mundial, sino la credibilidad de un sistema judicial que, entre relatos, cámaras y estrategias procesales, parece más cerca del reality que del Código Penal. Mientras tanto, los familiares de Maradona, los imputados y todo el país esperan: ¿se hará justicia, o el juicio terminará como tantas otras causas emblemáticas, en el archivo del olvido?



