Del silencio al centro del ring: Cristina vuelve a jugar fuerte
El silencio no siempre es ausencia. A veces es apenas una pausa. Como el aire que se toma una jugadora antes de patear el penal más difícil del campeonato. Esta semana, Cristina Fernández de Kirchner decidió que era momento de volver. Con el pulso intacto y la mirada fija, convocó a una reunión urgente del Partido Justicialista. No como invitada, sino como conductora. Como la dirigente que conoce de batallas, derrotas y resurrecciones.

Este martes a las 18, en la sede partidaria de la calle Matheu, los consejeros y consejeras del PJ se sentarán a escuchar y a debatir. La expresidenta, que firmó la convocatoria como titular del partido, puso sobre la mesa un solo objetivo: realizar un diagnóstico crudo del momento político y proyectar lo que viene. Sin eufemismos, sin anestesia.

Según reconstruyó este medio en base a fuentes del justicialismo, el temario girará en torno a una evaluación profunda del escenario electoral. Se hablará tanto de lo que ya ocurrió como de lo que está por venir. Las consecuencias, advierten, pueden ser determinantes para el futuro inmediato del peronismo y del país.
La reaparición pública de CFK no fue casual. El domingo pasado, durante un acto cultural en el barrio de Retiro, la exmandataria encendió las alarmas sobre el rumbo económico del gobierno libertario. Con un discurso punzante, cuestionó el nuevo blanqueo impulsado por el oficialismo y puso el foco en el deterioro del consumo interno. Pero fue más allá: advirtió que el país está peligrosamente cerca de un nuevo default, el décimo en su historia.

Para sustentar su diagnóstico, citó incluso a Ricardo Arriazu, un economista seguido de cerca por el propio Milei, quien días antes había señalado que los principales colapsos argentinos ocurrieron cuando se agotaron los dólares. Cristina retomó esa idea para afirmar que la crisis no radica solo en la emisión o el ajuste fiscal, sino en una escasez estructural de divisas que hoy se agudiza.
“Están rascando el fondo de la olla”, lanzó, en alusión a la política económica actual. Y no solo porque falten dólares, sino también porque, como dijo, “el consumo se fue al carajo y no lo pueden levantar”.

Cristina no necesita cargos para hacer política. Le basta un micrófono, una plaza o una carta. Ahora, decidió volver a poner el cuerpo. En un contexto donde el PJ luce desdibujado y los liderazgos se diluyen, su regreso sugiere que aún no está dicho todo. Que, una vez más, ella vuelve a ponerse la 10.

