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La voz del amor y del mar: María Creuza en Buenos Aires

La brisa de Bahía sopló sobre Buenos Aires la noche del 14 de febrero, envolviendo el aire con acordes de bossa nova y susurros de nostalgia. María Creuza, la musa de Vinicius, se adueñó del escenario con la elegancia de quien ha cantado al amor en todas sus formas. Bajo las luces suaves del teatro, su voz fue un vaivén de olas, trayendo consigo los ecos de Brasil: la arena dorada de Ipanema, las madrugadas de poesía y guitarra, el inconfundible perfume de saudade.

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Cada acorde era un puente entre tiempos y geografías, entre aquella juventud en la que Vinicius de Moraes la descubrió y este presente en el que sigue cantando con la misma dulzura intacta. Entre canciones, Creuza no solo interpretó sus mayores éxitos, sino que compartió anécdotas de aquel Brasil bohemio, donde la música y la vida se fundían en un mismo canto. En una noche dedicada al amor, su voz fue el hilo invisible que unió corazones, evocando playas lejanas y abrazos que nunca se olvidan.

La cita fue en el Teatro Devoto, donde la artista compartió escenarios con músicos locales y fue acompañada en guitarra por Dorivaldo Santos.

Nacida en nació en Bahía en febrero de 1944, Creuza recuerda que “desde pequeña teníamos reuniones en casa donde la música estaba siempre presente. A mis 15 años, empecé a estudiar canto y teatro. Tuve mucha influencia de profesores de mi ciudad. Desde chiquita ya estaba escrito en mi destino. En 1966 me invitaron a participar de un concurso de nuevos talentos y gané. Fue como tocar el cielo con las manos.”

Toquinho, Vinicius y María Creuza
Toquinho, Vinicius y María Creuza

A sus poco más de 20 años fue convocada para conducir el programa de televisión Encontró con Maria Creuza y ya, por entonces, participaba en festivales. En 1969, la canción “Mirante” dio a Maria Creuza el premio a la mejor intérprete y el tercer lugar en el IV Festival Universitario de la Canción Pop en Río de Janeiro.

En 1970, la artista cruzaría su destino con el poeta y cantante Vinicius de Moraes. Un nombre de peso en el arte musical del Brasil. El autor de “Garota de Ipanema” tenía 57 años y fue una especie de padrino artístico de los veinteañeros María Creuza y Toquinho.

Con ellos emprendará por entonces una excursión por Uruguay (en Punta del Este, con Dorival Caymmi) y Argentina (en Mar del Plata, con Toquinho).

En la Argentina crearon el álbum conocido como Vinicius en La Fusa, uno de los mejores discos grabados en vivo de la música brasileña.

A partir de entonces la carrera de Maria Creuza se desplegó y es desde hace casi 50 años una de las figuras más importantes de la historia de la bossa nova y la música popular brasileña. Hasta estos tiempos cuenta con más de 20 discos editados e innumerables giras por todo el mundo.

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