19 y 20 de Mayo: El ultimátum a la corona

Desde JotaPosta nos proponemos desandar la historia con una mirada propia, lejos de los manuales acartonados y cerca del pulso de la calle. En esta Gesta de Mayo, te invitamos a repasar de una manera original los acontecimientos que fundaron nuestra libertad. De la mano del historiador Felipe Pigna, presentamos un recorrido por el contexto, las pasiones y esos detalles que quizás nunca leíste, desglosados día por día en una crónica que busca rescatar la verdad desde abajo.
La madrugada del sábado encontró a los revolucionarios sin sueño y con el pulso acelerado. Sin descanso, Cornelio Saavedra y Manuel Belgrano le exigieron al Alcalde Lezica la convocatoria a un Cabildo Abierto. La tensión escalaba en cada esquina, y mientras los funcionarios españoles intentaban ganar tiempo, los patriotas tejían la red de lo que sería el primer grito de soberanía.

El domingo 20, la soledad de Cisneros se hizo tangible en el fuerte. Al reunir a los jefes militares buscando apoyo, se encontró con una negativa rotunda: los uniformados, con Saavedra a la cabeza, le negaron su respaldo ante la rebelión inminente. La lealtad a la corona se disolvía ante la realidad de una España subyugada y un ejército local que ya no estaba dispuesto a reprimir los sueños de independencia.

La noche del domingo fue el escenario de un duelo de voluntades definitivo. Castelli y Martín Rodríguez enfrentaron al virrey en una entrevista tensa. Ante la advertencia de que solo tenía cinco minutos para decidir, un Cisneros vencido por el abandono de sus armas y la presión de la voluntad popular pronunció su rendición: “Hagan ustedes lo que quieran”. Así se convocó formalmente al Cabildo para el día 22.



