Salud & Bienestar

La depresión: "Un tema de Salud Pública"

Datos estadísticos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) establecen que para el 2030 la depresión será más peligrosa y destructiva que los accidentes de tránsito y los accidentes cerebrovasculares (ACV) o las enfermedades pulmonares; sus principales víctimas estarán entre quienes tienen 20 y 50 años.

Esta es la problemática que aborda Lorena Analia Pérez, Licenciada en Psicología, Docente en la Universidad de Buenos Aires y especializada en el ámbito institucional y laboral, “es importante entender que los trastornos depresivos mayores están siendo cada vez más frecuentes y serán, en pocos años, la primer causa de incapacidad en el mundo”.

En este aspecto informa que “debemos tener en cuenta que cuando hablamos de depresión no nos referimos a un único aspecto. Actualmente prevalecen dos manuales primordiales utilizados a nivel mundial para realizar los diagnósticos, son el  CIE10 y DSM-V, que aglomeran una serie de síntomas que congregados en una misma persona permiten determinar el trastorno que padece” y agrega “existe una diferencia entre lo que el común de la gente entiende como “depresión” que lo asocia, generalmente, con un estado de tristeza pasajero, algo que se soluciona con una “salida con amigos, o ir al cine”, y la patología real, que desde la psiquiatría se denomina trastorno mayor”.

“Es una enfermedad que se caracteriza por un profundo y persistente abatimiento, la anhedonia o pérdida de interés o placer por las ocupaciones habitualmente gozosas de la vida” asevera la profesional e indica que “El paciente pierde la capacidad de disfrutar de las cosas que normalmente le apetecía hacer. No reacciona de forma habitual a los estímulos externos, y está en un estado de aparente apatía, desinterés o indiferencia”

A su vez, Pérez quien ademas es especialista en Psicología deportiva y Coach Ejecutiva, resalta que “En ocasiones se observa un incremento en la actividad emocional: hipersensibilidad ante estímulos externos, irritabilidad, gran labilidad emocional o excesiva sensibilidad frente a acontecimientos habituales”.

Esto es acaso desde la mirada psicológica del sujeto, establece la entrevistada, y explica que desde el punto de vista psiquiátrico “la depresión es el resultado de una congruencia  entre la biología, los factores personales y psicológicos, y el ambiente. Podemos decir que es una enfermedad que implica múltiples causales”.

“Como factores, denominados bioneurologicos, figuran una base genética en algunas formas de depresión, alteraciones en los neurotransmisores cerebrales y alteraciones endocrinas e inmunológicas” detalla Pérez y añade que “estos factores no deben ser considerados como agentes causales, sino como moduladores o marcadores biológicos del estado de enfermedad. Desde otro punto de vista las características de personalidad juegan un papel unas veces de predisposición, otras de complicación del cuadro clínico, o de configuradores del mismo”.

En este sentido podemos decir que “si tenemos un sujeto que presentan condiciones biológicas y que a su vez no ha desarrollado en la infancia las llamadas estrategias de enfrentamiento, es decir, ese conjunto de estrategias cognitivas y conductuales que le permite a uno utilizar para gestionar demandas internas o externas, estamos en presencia de que un potencial cuadro depresivo se manifieste”.

Lic. Lorena Pérez

El entorno y la sociedad influyen en el desarrollo del trastorno, en este sentido la profesional establece que “no referimos al vivir en un país como Argentina, con sus carencias quizás económicas. Por el contrario, en países desarrollados los índices depresivos son altos. Las exigencias que propone una sociedad de consumo, exitista, donde reina la meritocracia, con modelos determinados, son determinante para que los sujetos desarrollen este tipo de trastornos”.

“Esto solo aumenta la desazón en la persona que está enferma y requiere un tratamiento específico que lo ayude a restaurar su calidad de vida perdida” sentencia.

Otro factor importante a tener en cuentes, según Pérez, es la discriminación de las personas que sufren depresión “es un hecho habitual y constatado” afirma y sostiene que “los expertos alertan de que sufrir discriminación empeora el pronóstico de las enfermedades mentales y contribuye al aislamiento social y profesional de los enfermos”.

En cuanto a los tratamientos, la profesional deja en claro que “uno de los pilares es el químico. Una depresión no se cura sin pasar por el psiquiatra que, con la medicación adecuada, regula el normal funcionamiento del cerebro. Luego se establece, en paralelo, un trabajo con el psicólogo que acompaña el proceso, muchas veces se suma meditación, y se trabaja con el grupo social” porque es interesante entender que “el contexto familiar y social también se ve afectado, y debe ser tratado”.

Uno de las mayores dificultades es la ausencia de prevención primaria, establece la Licenciada “el paciente es abordado cuando el trastorno ya está establecido, incluso no existe información previa o diagnósticos anteriores”. Esta problemática se da a nivel mundial porque “la depresión está tratada como acción secundaria, en otras palabras, se atiende una vez que despierta”. No obstante considera que esto debe ser replanteado de manera urgente “las estadísticas que muestra la ONU tienen que ser consideradas para entender que, en corto plazo, esta patología será un problema de Salud Pública. La ciencia médica debe tomar conciencia, en el futuro que la depresión sea la causa numero uno de incapacidad implicará un fuerte impacto en la cadena social-económica”.

Respecto a cuáles son los procedimientos acordes para cuando una persona tiene en su seno familiar a alguien que presenta algunas de los síntomas antes descriptos, la especialista considera fundamental “acercarse a un psiquiatra, aunque esto a veces genere temor porque se asocia, inevitablemente, a la medicación. Otra alternativa es acudir al psicólogo que evaluará, diagnosticará y de ser necesario derivará al paciente a otros profesionales”

Sobre el final, Lorena Pérez, estableció cuales son las medidas que, en un ideal, deberían aplicarse para poder afrontar la problemática de la depresión “como  la parte biológica no puede contrarrestarse, debemos aplicar la mirada en los factores desencadenantes de ese cuadro” expone y completa que “en primera instancia, se debería trabajar con los padres para capacitarlos para que puedan detectar esas señales, a su vez en el ámbito escolar establecer las condiciones necesaria para poder interactuar con los adolescentes, que son los más vulnerables -según ONU en 2012 murieron 1,3 millones de jóvenes de entre 10 a 19 años por enfermedades asociadas a la depresión y/o por suicidio – hacer funcionar los espacios de psicopedagogos y la fomentar la integración. No pueden quedar exentos el medio laboral, el deportivo, todas las áreas por las que se transita deberían tomar partido, sumando profesionales que acompañen en el proceso de desarrollo de la actividad, para que se pueda canalizar el estrés, el tema de la presión, la frustración, los logros y objetivos. Y por supuesto cada uno de los agentes de salud deberían estar capacitados y activos para que, en su rutina, puedan establecer una evaluación del sujeto que apunte a detectar los principios depresivos”.

 

 

 

 

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