El silencio también es cultura
En una ciudad que no para de hablar, de gritar, de moverse a mil, hay personas que viven el mundo de otro modo. Personas que sienten más, que escuchan más fuerte, que necesitan otras condiciones para habitar lo que para otros es “normal”. Y esta vez, el teatro se dio cuenta.

Durante las vacaciones de invierno, el Complejo Teatral de Buenos Aires baja el volumen, apaga los flashes y prende otra luz: la de la inclusión real. No es marketing. Es respeto. Es una función donde se puede caminar, regular los estímulos, o simplemente estar.
El programa se llama Cultura Amigable. Y más que amigable, es necesario. Porque hay pibes, familias, adultos, que por años quedaron afuera de experiencias culturales por no cumplir con el molde. Esta vez, el molde se rompe.

Habrá obras con auriculares antirruido, zonas de descanso, pictogramas para guiarse, salas con la luz prendida y sin golpes de sonido. Todo pensado para personas con hipersensibilidad sensorial, autismo, neurodivergencias o desafíos en la comunicación. Pero, en el fondo, pensado para que nadie se quede afuera.

Las funciones son gratuitas para quienes presenten su CUD (Certificado Único de Discapacidad) y se reservan online en www.complejoteatral.gob.ar.
Estas son las propuestas:
📍 “Amadeo”, con música de Mozart – 24 de julio, 15 h – Sala Casacuberta (Teatro San Martín)
📍 “Alejandra y los mundos”, con títeres – 24 y 31 de julio, 16 h – Teatro Regio
📍 “Cuentopos de Gulubú”, de María Elena Walsh – 24 y 31 de julio, 15 h – Cine Teatro El Plata
📍 “Benito de la Boca”, sobre Quinquela Martín – 31 de julio, 14 h – Teatro de la Ribera
Esta vez, el aplauso no es lo más fuerte. Y eso también es un avance.