Presidentes argentinos ante la Justicia: un repaso histórico que vuelve a escena con la causa Vialidad
Antes de Cristina Fernández de Kirchner, el último expresidente argentino en ser condenado había sido Carlos Menem. En 2001, debió cumplir una prisión domiciliaria durante 167 días en una quinta de Don Torcuato, propiedad de su amigo y exfuncionario Armando Gostanian. La medida fue dictada por el juez Jorge Urso, que lo consideró jefe de una asociación ilícita en la causa por la venta ilegal de armas a Croacia y Ecuador, iniciada en 1995 a partir de una investigación periodística. También se le atribuía la falsificación de tres decretos presidenciales.
Menem, que ya había superado los 70 años, fue beneficiado con el arresto domiciliario, con su entonces esposa, Cecilia Bolocco, como garante judicial. Pero el 20 de noviembre de 2001 la Corte Suprema dictaminó que los delitos atribuidos no podían ser encuadrados bajo la figura de asociación ilícita, y ordenó su inmediata liberación.
Hoy, casi no queda rastro de aquella quinta: fue demolida y el predio de 6.000 metros cuadrados es utilizado por una concesionaria como depósito de autos. Menem había sido hasta ahora el único presidente electo en democracia en cumplir prisión domiciliaria. Con la condena a seis años de prisión ratificada por la Corte Suprema en la causa Vialidad, Cristina Fernández de Kirchner podría sumarse a esa lista si accede a ese beneficio.
Dos antecedentes históricos: Mitre y Perón
Mucho antes que Menem, hubo otros dos presidentes argentinos en conflicto con la Justicia. En 1874, Bartolomé Mitre se levantó en armas tras perder las elecciones presidenciales. Fue derrotado y condenado por un tribunal militar, aunque luego fue indultado por el presidente Nicolás Avellaneda.
En 1955, Juan Domingo Perón fue derrocado por un golpe militar. El nuevo régimen, encabezado por Eduardo Lonardi, lo juzgó en ausencia. Un tribunal militar lo descalificó como militar, pero Perón no enfrentó cargos penales ordinarios.
Todos pasaron por Tribunales (menos dos)
Desde el retorno de la democracia en 1983, todos los presidentes argentinos enfrentaron causas judiciales, con dos excepciones: Raúl Alfonsín, que nunca fue procesado, y Néstor Kirchner, que si bien es mencionado en varias investigaciones judiciales vinculadas a su esposa, falleció en octubre de 2010 sin haber sido formalmente imputado.
Fernando de la Rúa, presidente entre 1999 y 2001, fue juzgado por el presunto pago de sobornos en el Senado para aprobar la reforma laboral. En 2013 fue absuelto por el Tribunal Oral Federal N° 3, y la Cámara de Casación confirmó el fallo, dejándolo firme.
Mauricio Macri, quien gobernó entre 2015 y 2019, fue sobreseído en la causa por escuchas ilegales a días de asumir la presidencia. Siempre sostuvo que fue víctima de una maniobra política. También se vio salpicado por el escándalo de los Panamá Papers, donde su nombre y el de su padre, Franco Macri, aparecían vinculados a cuentas offshore. La causa se cerró tras declarar el fallecido empresario que él era el responsable. Otra denuncia por presunta evasión se abrió luego. Además, Macri fue investigado por presunto espionaje a familiares de tripulantes del ARA San Juan, y enfrenta causas vinculadas al Correo Argentino, parques eólicos, y el envío de armamento a Bolivia. Algunas de ellas siguen abiertas.
Alberto Fernández, presidente entre 2019 y 2023, actualmente enfrenta una causa por violencia de género denunciada por su expareja, Fabiola Yáñez. La acusación contempla penas que van de 3 a 18 años de prisión.


