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Caos en el recinto: desconectaron los cables de los taquígrafos en medio del debate

La sesión extraordinaria de la Cámara de Diputados para debatir la Ley de Modernización Laboral arrancó envuelta en gritos, acusaciones y desorden. Desde el inicio, legisladores de la oposición más dura increparon al presidente del cuerpo, Martín Menem, a quien acusaron de “negar la palabra” y de “avalar el plan Labor” oficialista, justo cuando Germán Martínez solicitaba la votación nominal.

El clima se tensó aún más cuando Menem le otorgó la palabra al diputado salteño Carlos Zapata para realizar un homenaje. Varios legisladores aprovecharon ese momento para acercarse al estrado y reclamar directamente al titular de la Cámara. Entre ellos estuvieron Julia Strada, Jorge Araujo Hernández, Agustín Rossi, Mario Manrique, Lorena Pokoik, Aldo Leiva y Nicolás del Caño, todos protestando en el centro del hemiciclo.

Pero el episodio que terminó de desatar la polémica tuvo como protagonista a Florencia Carignano. Según lo registrado en el recinto, la legisladora se acercó a la mesa central y comenzó a desconectar cables de alimentación y de conexión a internet utilizados por los taquígrafos durante la sesión.

La escena fue grabada y difundida en la red social X por Lilia Lemoine, quien le gritó desde su banca: “Carignano, ¿qué hacés? Quedaste grabada”. Más tarde calificó el hecho como “inaceptable” y reclamó sanciones. En las imágenes se observa a la diputada aplaudiendo mientras manipulaba los cables.

Mientras tanto, desde el sector de Unión por la Patria se escuchaban aplausos en medio de los reclamos, profundizando el enfrentamiento entre bloques.

La tensión no terminó allí. Cuando Lisandro Almirón presentó el dictamen de mayoría, Menem se cruzó con Victoria Tolosa Paz y le recriminó que “hubo gente de su bloque tocando los cables”.

El presidente de la Cámara advirtió además que la intervención afectó la escucha del diputado misionero Oscar Herrera Ahuad, quien por su discapacidad auditiva depende de un sistema auricular para seguir el debate.

El episodio dejó expuesta la fractura política que atraviesa el recinto y abrió un nuevo frente de discusión sobre los límites del reglamento, la convivencia parlamentaria y el nivel de confrontación en el debate de la reforma laboral impulsada por el Gobierno.

En una jornada que debía centrarse en el contenido de la ley, el foco terminó puesto en el escándalo. Y la pregunta quedó flotando en el aire: ¿hasta dónde puede escalar la tensión dentro del Congreso?

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