De ataúdes y derrotas: el déjà vu de Milei con Herminio Iglesias

Por Redacción JotaPosta
“Si ganamos en septiembre, será el último clavo en el ataúd del kirchnerismo”, dijo el presidente Javier Milei este fin de semana, en el cierre de un acto oficialista en Puerto Madero. Con una frase de alto voltaje simbólico, el mandatario buscó mostrarse triunfal de cara a las elecciones del 7 de septiembre en la provincia de Buenos Aires. Pero, lejos de intimidar, la declaración remite a uno de los momentos más fatales de la historia política argentina: el ataúd de Herminio Iglesias, en 1983.
Aquel 28 de octubre, a pocos días de las primeras elecciones democráticas tras la dictadura, el Partido Justicialista organizaba un acto multitudinario de cierre de campaña sobre la Av. 9 de Julio. En un intento de teatralizar la supuesta “muerte” de la UCR, el entonces candidato a gobernador bonaerense Herminio Iglesias quemó un ataúd con las siglas del radicalismo. La escena fue transmitida en vivo, ante una multitud de más de 800.000 personas. El repudio fue inmediato.

Días después, Raúl Alfonsín arrasaba en las urnas con el 51,75% de los votos. El ataúd, lejos de sepultar al rival, terminó enterrando las chances del propio Herminio y marcando un antes y un después en la política argentina: el país empezaba a valorar el debate por sobre la violencia simbólica.
📉 ¿Qué enseñanzas quedaron de aquella escena?
Que cuando un político intenta “enterrar” simbólicamente a su rival, lo que suele quedar expuesto es su propio miedo a la competencia democrática. Que el uso de símbolos fúnebres para celebrar victorias anticipadas puede volverse en contra. Que el exceso de soberbia es, muchas veces, la antesala de la derrota.
Y sobre todo: que quien juega con ataúdes en campaña, generalmente pierde.
💬 “Si no hay muertos en la calle, no hay crisis”
Lejos de frenar en el tono, Milei también aprovechó su discurso para lanzar otra afirmación polémica: descalificó la idea de que la gente no llega a fin de mes como “una pelotudez”, y sostuvo que si eso fuera cierto, “habría cadáveres en la calle”.
En un país con casi el 60% de pobreza infantil, jubilaciones de 80 dólares y caída del consumo, el diagnóstico presidencial suena, por lo menos, disociado de la realidad. La inflación acumulada desde su asunción supera el 110%, y los aumentos de tarifas, alimentos y alquileres no dan tregua.
Pero desde el Yacht Club de Puerto Madero, rodeado de economistas y filósofos libertarios, el Presidente prefirió la negación antes que el reconocimiento: “Los que critican las formas es porque carecen de intelecto para discutir ideas”, lanzó.
📌 El problema de creer que se ganó antes de votar
Milei quiere enterrar al kirchnerismo, pero no es la primera vez que alguien intenta hacerlo simbólicamente antes de una elección. El problema no es sólo la frase, sino el desprecio a la memoria histórica y el desconocimiento de la sensibilidad social.
Así como Herminio creyó que un ataúd podía sellar su victoria, Milei cree que con frases incendiarias puede construir consenso. Pero ni los clavos, ni los ataúdes, ni los gritos, ni el desprecio a la pobreza reemplazan el voto.
Y si la historia sirve para algo, es para advertirnos. En 1983, el ataúd no enterró a la UCR. Enterró al candidato que lo encendió.
JotaPosta en la calle.
La misma realidad, desde otra mirada.


