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La clave que Milman no quería soltar: el celular que puede reconfigurar la causa del atentado a Cristina

Durante meses, el iPhone 14 de Gerardo Milman fue una caja negra. No por su carcasa, sino por su valor simbólico. No se trata solo de un dispositivo electrónico: es una pieza clave de un rompecabezas político, judicial y mediático que sigue sin encajar.

Ordenan el secuestro del teléfono de Milman en la causa por el atentado  contra CFK

Finalmente, tras una larga pulseada con la Justicia, el diputado entregó la clave de desbloqueo. No lo hizo bajo presión formal, sino en una “declaración espontánea”. El detalle no es menor. Porque si algo ha caracterizado esta causa desde sus inicios —el intento de magnicidio contra Cristina Fernández de Kirchner el 1° de septiembre de 2022— es la acumulación de gestos sugestivos, silencios selectivos y oportunismos bien calculados.

¿Qué hay en ese celular?

La expectativa es alta, pero también lo son las precauciones. Gendarmería Nacional estará a cargo del análisis técnico, bajo la mirada del juzgado de María Eugenia Capuchetti y un perito de la querella. El recorte temporal de la pericia, que irá del 1° de julio de 2022 al 10 de mayo de 2023, apunta directamente al contexto previo y posterior al atentado.

Milman ya anticipó lo que muchos preveían: que buena parte de los datos fueron borrados. Su justificación: motivos de seguridad, confidencialidad de Estado y privacidad familiar. Dijo que tenía información sensible de inteligencia, direcciones de narcos, y contactos con agencias internacionales. ¿Es cierto? Tal vez. ¿Es excusa o estrategia? También.

El bar, la frase y el testigo que ahora tambalea

La conexión entre Milman y el intento de magnicidio no surgió de pericias, sino de una frase escuchada —o eso se dijo— en un bar. “Cuando esté muerta, yo voy a estar en la costa”. Eso habría dicho Milman, según el testimonio de su entonces asesor Jorge Abello, el 30 de agosto de 2022, en Casablanca. Milman, efectivamente, viajó a la costa. Y regresó justo el día del atentado.

Pero la versión de Abello empezó a resquebrajarse: hoy está imputado por falso testimonio. El mensaje que, según él, había enviado para alertar sobre la frase, nunca apareció. Y lo más insólito: el diputado Marcos Cleri, que supuestamente recibió ese mensaje, se presentó por su cuenta ante la jueza para contarlo. Una jugada que más que ayudar, enredó.

¿Y ahora qué?

La causa del atentado a CFK es un rompecabezas en el que sobran las piezas sueltas, pero falta el marco general. La apertura del celular de Milman puede ser un hito o una nueva decepción. Lo cierto es que la política, la Justicia y la inteligencia siguen entrelazadas en un juego donde el poder no solo se ejerce: también se protege.

La clave ya fue entregada. El contenido, en veremos. La verdad, como siempre, dependerá de quién la cuente y quién la lea.

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