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#LeyNicolás| Entrevista al diputado Fabio Quetlas: “Vivimos en la sociedad del riesgo y por eso son necesarios los protocolos”

En el recinto del Senado, el tiempo pareció detenerse. La votación acababa de concluir y la Ley Nicolás había sido aprobada. En medio de los aplausos y las miradas contenidas, una imagen lo dijo todo: el diputado Fabio Quetlas se fundió en un abrazo con la mamá de Nicolás Deanna, la mujer que convirtió su dolor en bandera. A su lado, un familiar se inclinaba sobre ella con lágrimas a flor de piel. No era solo un gesto de consuelo, sino el símbolo de una lucha que atravesó pasillos, expedientes y discusiones hasta transformarse en ley.

La historia de la Ley Nicolás no empezó en los pasillos del Congreso ni en un despacho ministerial. Nació en Pinamar, en noviembre de 2017, con la muerte de Nicolás Deanna. Un error médico, un diagnóstico tardío y el dolor inconsolable de una madre que transformó su pérdida en una carpeta cargada de propuestas. Esa carpeta llegó a las manos del diputado y desde entonces comenzó un camino legislativo que hoy se celebra como un avance trascendental en la seguridad del paciente en Argentina.

El propio Quetlas (UCR- Período: 10/12/2021 – 09/12/2025) , en dialogo exclusivo con #JotaPosta, recuerda aquel primer encuentro como un compromiso íntimo: “Le dije que lo que yo me comprometía era a estudiar el tema, entender y comprometerme con él”. Cumplió su palabra. Consultó a especialistas, conversó con el entonces ministro Adolfo Rubinstein y se vinculó con el equipo del doctor Ezequiel García Elorrio. Durante meses, sumó voces y saberes hasta dar forma a un proyecto que no habla solo de protocolos médicos, sino de confianza social.

La Ley Nicolás se aprobó a fines del año pasado por unanimidad en la Cámara de Diputados. “El consenso político, médico y social fue amplio: desde el Ministerio de Salud y la CGT hasta asociaciones de enfermería, la Academia Nacional de Medicina y familiares de víctimas” recuerda el funcionario. No hubo grieta posible en torno a una necesidad común: reducir los eventos adversos en la atención sanitaria, que en Argentina afectan a uno de cada veinte pacientes y representan el 15% de los gastos hospitalarios.

Los ejes de la ley trazan un cambio cultural. Incluye la creación de una historia clínica digital interoperable y encriptada, accesible en cualquier lugar del país; recertificaciones periódicas para profesionales de la salud; protocolos de actuación claros y sistemas de auditoría. “Vivimos en la sociedad del riesgo y por eso son necesarios los protocolos”, sostiene Quetlas. La medicina moderna, con su arsenal de estudios y medicamentos, amplió la expectativa de vida, pero también expuso a nuevos peligros. De allí la urgencia de ordenar y prevenir.

El legislador insiste en que la norma “no busca castigar sino proteger”. “Es posible que con este proyecto hayamos puesto un mojón para mantener la confianza en el sistema sanitario”. La confianza, repite, es tan esencial como un diagnóstico certero. Y en esa línea, agrega, “la ley también promueve la inclusión de la seguridad del paciente en las currículas universitarias, para que la prevención se convierta en parte de la cultura médica desde la formación inicial”.

Los ejemplos abundan: una caída de una camilla que prolonga la internación, una droga mal administrada que provoca una gastritis, un examen demorado que retrasa el tratamiento. No se trata solo de tragedias irreparables, sino también de pequeños daños evitables que afectan la calidad de vida y saturan al sistema de salud. Para Quetlas, visibilizar esa dimensión es clave: “Las leyes no cambian la realidad tan fácilmente, pero esperamos que ésta ponga en el centro de la conversación pública la necesidad de una reforma”.

El camino de la Ley Nicolás aún no concluye. Falta la promulgación formal y la implementación en cada rincón del país. Pero Quetlas se muestra optimista: “No es una ley contra nadie, es a favor de todos. Concentrémonos en esa lógica”. La frase resume el espíritu del proyecto: un recordatorio de que la salud es un pacto colectivo y que las normas pueden, al menos, abrir el camino hacia un cuidado más humano.

En tiempos donde la política suele estar marcada por la confrontación, la Ley Nicolás se erige como un ejemplo de construcción común. Una madre, un diputado, un equipo de especialistas y un Congreso entero coincidieron en lo esencial: que el dolor de una pérdida no sea en vano y que la medicina, además de curar, aprenda también a prevenir.

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