Turismo

Primavera en violeta: el encanto de los jacarandás en Buenos Aires

Durante la primavera, Buenos Aires se transforma: los jacarandás florecen y tiñen la ciudad de lilas y violetas, regalando un espectáculo natural que sorprende tanto a locales como a visitantes.

La palabra jacarandá proviene del guaraní y significa “fragante”. “Los guaraníes lo denominaron así por el olor de su madera, no por el de las flores”, explica Diego Gutiérrez, investigador del Conicet en el Museo Argentino de Ciencias Naturales de Buenos Aires en entrevista exclusiva a la revista TANGO.

Originario de Sudamérica, principalmente de Brasil, Paraguay y Argentina, este árbol encontró en la capital un hábitat ideal. “Aquí no tuvo ningún inconveniente para desarrollarse, no le falta humedad, que es lo único que requiere. Por eso no rompe las veredas y pudo convivir perfectamente en la ciudad”, detalla el especialista, que también investiga en la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Universidad Nacional de La Plata.

Su floración alcanza su máximo esplendor en noviembre y se extiende hasta el inicio del verano. “Este acervo de colores perdura dos meses más por lo menos”, agrega Gutiérrez. Luego, los tonos lilas se combinan con el verde de las hojas y con el amarillo intenso de las tipas, otro árbol emblemático que florece hacia diciembre.

La magnitud del fenómeno sorprende: la ciudad cuenta con casi 19 mil jacarandás distribuidos entre veredas y parques. Caminar bajo su sombra es una experiencia en sí misma, especialmente en la Avenida Del Libertador, Figueroa Alcorta o la emblemática 9 de Julio, donde el Obelisco y el Teatro Colón se visten de violeta.

Quienes lleguen a Buenos Aires en esta época tienen múltiples recorridos posibles. Una caminata desde el Cementerio de la Recoleta o la Facultad de Derecho hacia Libertador o Figueroa Alcorta permite descubrir plazas, parques y museos rodeados de jacarandás. Otro paseo recomendado comienza en Plaza de Mayo y sigue por Roque Sáenz Peña o Julio A. Roca, con el Obelisco, el Teatro Colón y la Casa Rosada enmarcados por un cielo violeta. En Retiro, la Plaza San Martín es un respiro verde bajo la sombra de estos árboles, mientras que en Belgrano las avenidas Cabildo y Luis María Campos ofrecen uno de los paisajes urbanos más pintorescos.

Más allá de curiosidades botánicas, lo cierto es que el jacarandá se disfruta sobre todo como postal. En primavera, esa postal convierte a Buenos Aires en un jardín inolvidable.

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