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Entre la historia, la calle y el escenario: quiénes son Fonso y Las Paritarias

Hay discos que suenan a manifiesto. Otros, a bitácora. Fonso y Las Paritarias, el nuevo trabajo homónimo del artista oriundo de Castelar, es ambas cosas a la vez: un mapa emocional del país y una barricada sonora frente al cinismo del presente. Como si la música pudiera todavía —y acaso deba— ser un modo de intervención.

La propuesta es clara: si el rock es un río caudaloso de memorias e identidades, Fonso y su banda lo navegan sin pedir permiso, con el corazón en la garganta y las guitarras en alto. Porque este álbum no solo se escucha: se habita. Se resiste. Se canta en plural.

Fonso y las Paritarias presentó su disco homónimo

Rock del conurbano, épica de lo común

Grabado en el invierno de 2024, en un refugio de ladrillos y salamandras del conurbano sur, el disco nació entre árboles viejos, mates y debates. Se compuso como quien alza una bandera, como quien escribe una carta para ser leída en voz alta por muchos. Con la mística de lo colectivo, Fonso y Las Paritarias construyeron una nueva liturgia musical: la del ensayo, el error, la escucha mutua, el contrapunto.

Catorce canciones donde el rock argentino se reencuentra consigo mismo sin caer en la imitación ni el anacronismo. Hay algo de Los Redondos, algo de Spinetta, algo de Almendra, algo de Kapanga, algo de Charly. Pero hay, sobre todo, algo nuevo, algo que empuja. Lo clásico se redescubre vital. Lo popular, urgente.

Hay chispazos de tango y folklore, pulsiones bailables rioplatenses, guitarras que se electrifican como un barrio entero volviendo de la fábrica. Es un disco de ruta, de tren, de peajes y de paradas en estaciones vacías. Geografías que son biografías: Retiro, Hudson, Parque Lezama, La Plata, Mar del Plata. Territorios cruzados por la música y por la historia —la personal y la colectiva.

Fonso y Las Paritarias, ante un patrón que no existe: “Spotify es  inalcanzable para negociar”

Una paritaria musical: la voz de muchos

El nombre no es un chiste. Las Paritarias no es una banda de acompañamiento; es una idea política. El disco propone un canto polifónico, una negociación constante entre voces, estilos, emociones. Porque, como en cualquier paritaria que se respete, nadie se salva solo.

Fonso, director de esta orquesta emocional, viene de largo camino. Desde su debut con Zugzwang (2015), pasando por el experimental Some Plays (2017), la introspección de Wedding (2020) y el conmovedor Día del Trabajador (2023), cada disco fue un peldaño hacia esta cima coral.

Y si en su obra anterior la voz era la del obrero que canta en soledad mientras viaja a laburar, ahora esa voz se multiplica: es una banda entera la que toma la palabra. En este nuevo ritual, la música es un derecho y una herramienta, una asamblea que se transforma en canción.

El extraño mundo de Fonso y Las Paritarias: Moris, Larralde, Marilina  Bertoldi, Macedonio Fernández y Turf - Rolling Stone en Español

La belleza está en lo que no cierra

Fonso y Las Paritarias no es un disco de respuestas, sino de preguntas que suenan con la potencia de un bombo legüero. ¿Qué hacemos con la herencia? ¿Qué lugar ocupa el arte cuando todo se cae a pedazos? ¿Cómo se compone una nueva mitología sin negar el barro ni idealizarlo?

El disco no responde, pero sí insiste. Como la clase trabajadora que retrata y honra, vuelve a empezar aunque duela. Aunque no alcance. Aunque el tesoro esté adelante, como dice uno de sus versos, y caminar hacia él sea como subir escaleras eléctricas que bajan.

Porque, al final, lo que propone Fonso y Las Paritarias es eso: una épica del intento. Un rock hecho de ternura y bronca, de guitarras que abren puertas y de coros que las cruzan. Una música que no se resigna. Que se planta. Que canta, sí, pero también escucha.

Y en un tiempo donde todo parece implosionar, eso ya es mucho más que suficiente.

Fonso & Las Paritarias - Eso no es Amor (En Vivo)

Ya con el disco en la calle, Fonso y Las Paritarias no es solo un álbum: es un recorrido. Uno que ya pasó por algunas de las estaciones más emblemáticas del país y que no dejó oídos indiferentes. Las canciones cobraron una nueva dimensión en vivo, con esa energía impredecible que solo puede nacer del contacto entre músicos y público, entre una banda y su tiempo.

Durante 2024, la gira fue un verdadero mapa federal. Rosario, Córdoba, Salta, Tucumán, la Costa Atlántica y cada rincón del conurbano bonaerense fueron testigos de una banda afilada, comprometida, con una puesta que equilibró la crudeza del presente y la esperanza que habita en el gesto de tocar. La presentación de Día del Trabajador un primero de mayo con Niceto Club rebalsado, y el cierre del año con su primer Teatro Vorterix a sala llena, confirmaron lo que muchos ya sabían: Fonso y Las Paritarias llegaron para quedarse.

Y el 2025 no los encuentra descansando, sino pisando nuevos territorios. Por primera vez cruzaron el charco para una gira por Uruguay, y se sumaron a la grilla de festivales icónicos como el Nuevo Día, Cosquín Rock y Quilmes Rock. A esta altura, ya no se trata solo de consolidación: lo de Fonso y Las Paritarias es expansión, contagio, una música que crece porque no se guarda nada.

Con un sonido inconfundible y una ética de trabajo que se siente en cada show, la banda reafirma que la mejor manera de honrar la tradición del rock argentino es empujarla hacia adelante. Y en ese camino —hecho de distorsión, poesía y acuerdos cantados— lo que se está escribiendo no es solo una discografía. Es una historia.

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