Un viaje en 4 actos para descubrir al Le Luthiers español

En el escenario, una guitarra, unas voces y un puñado de escenas. Sencillez que engaña. Detrás late una maquinaria milimétrica que convierte lo cotidiano en poesía y lo solemne en sátira. Así funciona Ron Lalá, la compañía española que desde hace dos décadas viene construyendo un humor con acento crítico, filo literario y pulso musical.

Ahora llegan a Buenos Aires con “4×4. Un viaje a las 4 primeras obras”, un espectáculo que condensa el espíritu de sus montajes iniciales: Mi misterio del interior, Mundo y final, Time al tiempo y Siglo de Oro, siglo de ahora. Cuatro piezas que, entre 2005 y 2012, los catapultaron a giras internacionales, premios y el reconocimiento de un público que aprendió a aplaudir carcajadas con conciencia.

El plan es simple y poderoso: una retrospectiva comprimida que invita a volver al origen. Teatro, música en directo, humor corrosivo y esa manera de mirar la historia –y la actualidad– con el descaro de quienes saben que reír también es un acto político.
La Sala Casacuberta del Teatro San Martín será la caja de resonancia de este viaje:
📅 Viernes 29, sábado 30 y domingo 31 de agosto – 20.30h
📍 Av. Corrientes 1530
Allí, Juan Cañas, Miguel Magdalena, Diego Morales, Luis Retana y Daniel Rovalher, bajo la dramaturgia de Álvaro Tato y la dirección de Yayo Cáceres, pondrán en escena la esencia de ese estilo que algunos definen como “una especie de Le Luthiers de nuestros tiempos”. Una etiqueta que les cabe por la mezcla virtuosa: música y palabra, humor y denuncia, tradición y actualidad.

El espectador sale con la sensación de haber atravesado varias épocas a la vez: el romancero del Siglo de Oro, la crítica ácida a la monarquía, la cadencia del flamenco, los versos de la literatura española, todo condimentado con el pulso de un presente que ellos saben sacudir. Porque en Ron Lalá, la risa nunca es gratuita: viene cargada de preguntas.
Y en tiempos donde el arte muchas veces se conforma con entretener, ellos apuestan por incomodar con belleza. Un recordatorio de que el teatro no solo se mira: también se piensa, se canta y se ríe.


